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| The Wall was Framed by Leonski |
Sin introducciones aburridas, arrancamos con un bofetón existencial:
Ser del montón es ignorar que fuera de las paredes de tu propio mundo hay algo más
Cada quien tiene su propio mundo así que nadie se escapa a caer en la hipnosis de sus paredes. No importa el tamaño del recinto de su mente.
El mayor problema de nuestro encierro voluntario es que pensamos que no hay paredes, porque para cada quien su mundo es sinónimo de universo. Pero no es así, Tu mundo no es el universo.
Tu y yo, en nuestra cárcel de seguridad y éxito convencional, ocupados con los quehaceres de nuestro microcosmos, sacándole brillo a la estatua del pasado, olvidamos que más allá de las cercas de nuestras posibilidades hay descubrimientos que nos esperan.
Algunos tienen más paredes que otros. Habrá gente que construye complejos recintos dentro de recintos dentro de recintos mientras otros erigen lujosas mansiones que no son más que una obsesión por huirle a la gran realidad que se asoma por la ventana. Créelo, puedes pasar toda tu vida decorando tus propias paredes.
Más los confines de nuestro mundo no son totalmente perjudiciales. Son indispensables para poder darle figura a nuestra pequeña identidad en este universo sin confines. Por ello ser del montón no es construir paredes, más bien es ignorar adrede lo que hay más allá de ellas lo que hace tu vida ordinariamente mediocre.
Ser fuera de serie, en cambio, es dominar la evolución consciente derribando las paredes sin esperar a que la inercia del universo lo haga.
Algunas pistas para convertirte en el propio demoledor de tus límites:
1. Acepta tu aburrimiento: La seguridad no es estandarte de los que vinieron a cambiar el mundo. Gula de seguridad es aburrimiento. Su abuso prolongado la hace imperceptible en tu vida. Con el tiempo, te olvidas que hay algo más que tu aburrida existencia.
2. Es mejor derribar uno las paredes a que alguien o algo lo haga: Los huracanes de la vida derriban nuestras fronteras para intentar despertarnos de una bofetada. Eso seguirá sucediendo aunque lloremos y hagamos berrinche. Pero hay algo que sí se puede elegir: Despertar y conquistar nuestros muros, antes que los muros nos despierten al aplastarnos con su caída.
3. Descubre los límites de tu existencia: ¿Cómo? Sencillo: Sigue caminando hasta que choques con tus propias paredes.
4. Persiste: Practica derribar tus muros todos los días hasta que un día descubras que ya no existen, sólo necesitas caminar.
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